Mis economistas favoritos

En esta sección del blog les estaré contando la vida y obra de mis economistas favoritos, de antes y de ahora. La selección de los elegidos está en función también de los intereses de mis estudiantes de economía que son los que me proporcionan las preguntas para conocerlos un poco como seres humanos, con sueños, fracasos y metas, en fin personas que han elegido la economía más que como una profesión, como filosofía de vida. Porque como siempre les digo a mis amados, no fueron ustedes los que decidieron ser economistas, fue la economía quien los eligió.

 

MILTON FRIEDMAN

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Uno de los más importantes economistas de la segunda mitad del siglo XX. Premio Nobel de Economía en 1976 «por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización». Milton Friedman fue un monetarista. Propuso resolver los problemas de inflación limitando el crecimiento de la oferta monetaria a una tasa constante y moderada. Economista empírico, era especialista en estadística y econometría. Defensor del libre mercado, fue el más conocido líder de la Escuela de Chicago debido, en parte, a que sus escritos son muy fáciles de leer por el hombre de la calle. Se opuso al keynesianismo en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta.

Su explicación de la demanda de dinero (1956) es bastante más elegante, completa y contrastable que muchas anteriores. Para Friedman, la demanda de dinero es función de la proporción entre la riqueza humana y no humana, el tipo de interés nominal, la inflación esperada, el nivel de precios real, la función de preferencia del dinero ante otros bienes y, naturalmente, de la renta. Pero a diferencia de Keynes, Friedman, más centrado en dar una explicación a largo plazo, considera la renta permanente; es decir, el valor actualizado a fecha actual de los capitales futuros originados de un stock de riqueza dado. Stock que engloba no sólo aspectos cuantitativos o materiales, sino también

Otra gran aportación de Friedman es la revisión de curva de Phillips, de inspiración keynesiana, que relaciona inversamente niveles de paro e inflación. Considera Friedman que el paro sería voluntario de no ser por la existencia de una tasa de paro natural, la NAIRU (non accelerating inflation rate of unemployment), consecuencia de las limitaciones impuestas por gobiernos y otras instituciones públicas. Un ejemplo de ello es la prohibición de ciertos tipos de contratos. Cuando un gobierno intenta disminuir el paro por debajo de esa tasa natural mediante políticas monetarias muy expansivas, a corto plazo puede conseguirlo. Pero los agentes económicos se acaban dando cuenta de que, si con iguales salarios hay inflación, ven menguada su capacidad de adquisición de bienes y servicios. De tal modo que descuentan ese efecto, y en la próxima revisión de sus contratos elevarán sus salarios al alza, lo que incita a un nivel de paro mayor. Por tanto, no se logra reducir la tasa de paro de partida, y además se produce una variación mayor del nivel de precios. Así, todo intento sistemático por parte de los gobiernos de reducir el paro acaba creando inflación sin resolver el desempleo. Incluso puede haber un punto a partir del cual la curva de Phillips se torne en una curva de pendiente positiva, de tal modo que paro e incremento de inflación estén ligados. Eso sucedió en las crisis del petróleo de los años 70, situación que la teoría keynesiana era incapaz de explicar.

En consecuencia, el éxito de la intervención de los gobiernos es muy limitado, y lo que deben de hacer es eliminar las restricciones que impiden que la tasa de paro natural se instale en una cota más reducida. Con este análisis Friedman consiguió tres importantes logros. El primero de ellos, dar una explicación anticipada a lo que después sucedería con las crisis del petróleo. El segundo, demostrar que la política monetaria tiene efectos reales (sobre el empleo) a corto plazo, pero a largo plazo sólo tiene efectos nominales (sobre los precios). El tercero, sentar las bases de posteriores desarrollos basados en la hipótesis de expectativas racionales, y no adaptativas como hasta entonces. Este tema es algo en lo que trabajó mucho su colaborador Edmun S. Phelps que, treinta años después de Friedman, también fue premiado con el Nobel. De manera que, a pesar del tiempo transcurrido, la validez del razonamiento de Friedman sigue estando muy vigente.

Friedman consideraba que, al igual que una política monetaria expansiva puede crear crisis económicas, una política restrictiva también puede ser perjudicial, mediante una deflación de precios. Así lo puso de manifiesto en 1963 cuando publicó, junto a Anna Schwartz, un voluminoso tomo llamado «A Monetary History of the United States, 1897-1958». Donde argumenta que la Gran Depresión fue consecuencia de la implantación de políticas equivocadas por parte de la Reserva Federal.

Defensor de la libertad individual, propugnó medidas de corte liberal. Una de ellas fue el establecimiento del bono educativo, en la idea de incentivar la demanda educativa según las preferencias de los padres. Propuso la flexibilización de precios, desregulaciones y privatizaciones, sistemas de pensiones individualizadas, la legalización del consumo de drogas y de la prostitución. Defendió la abolición del servicio militar obligatorio, de los salarios mínimos y del seguro social. En el terrero fiscal ideó el impuesto sobre la renta negativo, de tal modo que se subvencionara a las rentas más bajas. Se equivocó al augurar que el euro jamás llegaría a existir, y cuando dijo que la Unión Monetaria ya conseguida aguantaría pocos años.

Friedman nació en el barrio neoyorquino de Brooklyn el 31 de julio de 1912. Fue el cuarto y último hijo de una familia humilde formada por Sarah Ethel y Jeno Saul Friedman, inmigrantes judíos procedentes del centro de Europa, aunque nunca les faltó para comer. Su padre murió teniendo Friedman 15 años. A pesar de ello, y debido al gran esfuerzo económico realizado por su familia y él mismo costeándose sus estudios, Friedman cursó Economía en la Universidad Rutgers (New Jersey) y obtuvo el doctorado en la Universidad de Columbia en 1946. Fue alumno de Simon Kuznetzs y Arthur Burns. Trabajó como economista para varias agencias federales en la ciudad de Washington de 1935 a 1940 y de 1941 a 1943. En 1968 presentó su tesis. Profesor de la Universidad de Chicago desde 1946 a 1976.También dio clases en las universidades de Wisconsin, Princeton, Columbia y Stanford. En 1977 se jubiló de su labor docente.

Investigador del National Bureau of Economic Research, de 1937 a 1981. Miembro del Partido Republicano, fue asesor económico, entre otros, de Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush. Presidente de la American Economic Association en 1967. En 1947 funda junto a Hayek y otros la sociedad «Mont Pèlerin», de la que fue elegido presidente en 1972. Fue consultor en la puesta en marcha del Plan Marshall. Desde 1977 hasta su muerte, fue Senior Reserarch Fellow en el instituto Hoover de la Universidad Stanford. También perteneció a la American Philosophical Society y la National Academy of Sciences.

En 1938 se casó con la también economista Rose Director Friedman, a la que conoció cuando ambos estudiaban en la Universidad de Chicago en una clase impartida por Jacob Viner. Juntos crearon la Milton and Rose D. Friedman Foundation for Educational Choice. También firmaron conjuntamente varios libros.

Asesoró a multitud de gobiernos, muchos de los cuales aplicaron sus propuestas. Tan popular como polémico, mantuvo diversas apariciones en multitud de medios de comunicación orales y escritos hasta el final de sus días. Escribió en la prestigiosa revista «Newsweek» (1966-1984).

En 1980, la cadena pública de televisión estadounidense PBS emitió una serie de diez capítulos, escrita por el propio Friedman, llamada «Free to choose». Tuvo gran éxito y fue traducida y emitida en español. Existe publicación impresa de un libro con el mismo nombre, escrito por Milton y Rose, también con

Entre sus condecoraciones, cabe destacar la Medalla John Bates Clark (1951), la Medalla de la Libertad (1988) y la Medalla Nacional de la Ciencia (1988). Recibió títulos honorarios de distintas universidades de EE.UU., Japón, Israel o Guatemala, así como la Grand Cordon of the First Class Order of the Sacred Treasure, otorgada por el gobierno és en 1986.

Falleció a causa de un ataque cardíaco el 16 de noviembre de 2006, a los 94 años de edad, en un hospital próximo a la ciudad de San Francisco, donde residía desde finales de la década de los años 70. Fue sobrevivido por su esposa Rose y por su dos hijos: Janet (coautora de algunos de sus libros) y David, reputado profesor. Debido a su longevidad, en el momento de su fallecimiento, tenía cuatro nietos y tres bisnietos. Tras su muerte su familia pidió que, en lugar de recibir flores o regalos, todas las aportaciones deseadas se destinaran a la Milton and Rose D. Friedman Foundation.

De acuerdo a sus deseos, Milton fue incinerado y sus cenizas fueron esparcidas en el río de San Francisco.

El lector interesado en Friedman puede consultar su autobiografía en la página de la Fundación Nobel, o leer la obra autobiográfica de Rose y Milton Friedman «Two Lucky People». Asimismo existen multitud de artículos, vídeos, entrevistas y páginas web dedicadas a Friedman disponibles en Internet.

Fuente: http://www.eumed.net/cursecon/economistas/Friedman.htm

 

RICHARD THALER

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Richard H. Thaler (East Orange, 12 de septiembre de 1945) es un economista conocido por sus aportes teóricos en finanzas conductuales y por su colaboración con Daniel Kahneman y otros en la definición avanzada de este campo. Recibirá el Premio Nobel de Economía 2017

Se doctoró en Ciencias Económicas en la Universidad de Rochester en 1974. Actualmente enseña en la University of Chicago Booth School of Business, y colabora con el «National Bureau of Economic Research».

Thaler logró fama en el campo de la ciencia económica publicando una columna habitual en el Journal of Economic Perspectives desde 1987 a 1990 titulada «Anomalías», en la que documentaba casos particulares de conducta económica que parecían violar la teoría tradicional microeconómica.

Kahneman citó después su trabajo conjunto con Thaler como uno de los principales factores en lograr el Premio Nobel de Economía, diciendo «El comité me citó por haber integrado percepciones desde la investigación psicológica en la ciencia económica…. pero aunque no deseo renunciar a ningún crédito por mi contribución, debo decir que me parece que el trabajo de integración fue realmente hecho principalmente por Thaler y el grupo de jóvenes economistas que rápidamente comenzaron a su alrededor».

Thaler también ha escrito algunos libros orientados a lectores legos en el tema de las finanzas conductuales, incluyendo Quasi-rational Economics y The Winner’s Curse. Este último contiene muchas de sus columnas «anomalías», revisadas y adaptadas para una audiencia popular. Participó en la película ganadora de un Oscar La gran apuesta, donde, sentado en una mesa de Black Jack, explicó en dos minutos junto a Selena Gómez la crisis de las hipotecas subprime.

En 2017 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía. La academia valoró sus contribuciones a la economía conductual.

El Comité del Nobel indica en la presentación del galardón que sus trabajos «han construido un puente entre el análisis económico y psicológico de la toma de decisiones por parte de los individuos, explorando aspectos cómo la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol afectan a las decisiones de las personas y los resultados de los mercados.» Y «Richard Thaler ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo de la economía del comportamiento durante las últimas cuatro décadas», añadiendo que el economista estadounidense ha proporcionado los «cimientos» empíricos y conceptuales de este campo:

 

«Al incorporar nuevas ideas sobre la psicología humana al análisis económico, ha dotado a los economistas de una mayor riqueza de herramientas analíticas y experimentales para comprender y predecir el comportamiento humano».

 

Este enfoque conductual aporta a la economía «un análisis más realista de cómo piensan y actúan las personas cuando están tomando decisiones económicas», lo que ayuda a «diseñar medidas e instituciones que incrementan los beneficios para el conjunto de la sociedad».

Este posicionamiento difiere de la teoría tradicional, que da por sentado que las personas tienen buen acceso a la información y la procesan de forma correcta, lo que casi siempre está lejos de suceder en la realidad.

 

Contribuciones notables

  • Efecto donación
  • Preferencias invertidas
  • Tendencia al status quo

 

Conceptos básicos de su pensamiento económico

  • «La economía tradicional no es incorrecta, pero se puede mejorar»: Los modelos tradicionales suponen que siempre tomamos la decisión mejor para nosotros, teniendo en cuenta las circunstancias y que lo único que nos hace felices es nuestro propio interés, que no tenemos problemas de autocontrol o que nuestras creencias y opiniones no están sesgadas.
  • «Supuesto de optimización plausible»: Ya que hay tareas que nos resultan más difíciles que otras, es decir, en las que cometemos más errores, y que hay personas más inteligentes que otras, es decir, que cometen menos errores que otros, si vamos a hacer prescripciones de política económica debemos antes enriquecer el modelo y entender que las fricciones existen.
  • «¿Qué puede ser la economía sino una ciencia sobre el comportamiento?»: La economía estudia comportamiento de los individuos cuando toman decisiones económicas. El problema surge cuando nuestros modelos no son todo lo realistas que debieran. Los seres humanos cometemos «errores» sistemáticos y queremos entender de dónde vienen y a qué llevan.
  • «No es un aspecto secundario de la teoría económica»: No es cierto que aunque las motivaciones de los modelos económicos sean simplificaciones, al final los sujetos se comportan «como si» esos modelos fueran ciertos. En la mayor parte de las situaciones no nos comportamos como predicen los modelos. Resulta que precisamente aquellas decisiones más difíciles, comprar una casa, contraer matrimonio, elegir una profesión…. son aquellas que decidimos pocas veces y sobre las que es difícil aprender por propia experiencia.
  • «Los mercados no son perfectos»: Los modelos económicos tradicionales postulan que 1) «nada es gratis», que quiere decir que no se puede «vencer» al mercado y por tanto poder beneficiarse del arbitraje y que 2) los precios de los activos son igual a su valor intrínseco, es decir, que realmente no existen las burbujas. La realidad nos muestra los amplios márgenes de intermediación de los que se benefician los agentes que operan en el mercado mejor informado y posicionado. Por otro lado la recurrente formación de burbujas en los mercados y sus periódicos estallidos refutan la teoría del valor tradicional.
  • «Sesgo del presente»: Tendemos a darle más peso al presente en nuestras decisiones y terminamos cometiendo errores. Preferimos comprar algo que nos satisfaga hoy frente a una ganancia futura. Estas preferencias pueden hacer que tomemos decisiones poco consistentes o irracionales.
  • «Demasiados factores supuestamente irrelevantes»: Según la economía tradicional, los llamados «costes sumergidos» (los derivados de decisiones erróneas pasadas que no podemos recuperar) no deberían afectar nuestras decisiones de inversión presentes, ni la forma de presentar un problema («framing») debería cambiar nuestra elección porque nos dieran una opción u otra por defecto. Sin embargo está demostrado que muchos inversores siguen invirtiendo en algo, no porque crean que vaya a rendirles más en el futuro, sino porque con lo que ya han invertido en el pasado es difícil asumir que se trata de dinero perdido. Igualmente las decisiones por defecto, como en el caso de la donación de órganos, influyen grandemente en los resultados globales efectivos de las mismas.
  • «Hacia las políticas basadas en la evidencia…y la teoría basada en la evidencia»: Tomar medidas políticas sin tener evidencia empírica sobre si van a funcionar es una temeridad. Por ello el uso de experimentos de campo a pequeña escala sirve para diseñar y mejorar dichas medidas. Thaler cree que el problema viene de que usamos la teoría para dos funciones distintas: 1) encontrar la mejor manera de resolver un problema y 2) describir cómo la gente resuelve los problemas. Desgraciadamente, dado que nos parecemos más a Homero Simpson que al consumidor tipo de la teoría tradicional, ambas funciones son distintas. En los últimos 20 años se han multiplicado las teorías económicas que incorporan aspectos psicológicos más realistas (la teoría «prospectiva», modelos de decisión intertemporal con sesgos, modelos de preferencias sociales, de puntos de referencia, de racionalidad limitada…), y poco a poco se van incorporando a todos los campos como algo estándar.
  • «Orígenes de la Economía conductual»: Thaler recurre a algunos de los «padres» de la Economía cuando busca las raíces de la Economía del Comportamiento. Por ejemplo, cita el «otro» libro de Adam Smith, «La Teoría de los Sentimientos Morales» como la base sobre la que luego se han construido modelos sobre exceso de confianza («overconfidence»), aversión a la pérdida («loss aversion») o los problemas de autocontrol. Igualmente, nombra a John Maynard Keynes como el primero en introducir aspectos psicológicos en el campo de las finanzas («Behavioral Fiance») y reivindica a Vilfredo Pareto por su convicción en que los fundamentos de la Economía han de estar basados en la Psicología.

 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Thaler